Es hora de escribir la nueva historia.
Matar los sentidos,
aniquilar cualquier pensamiento,
descuartizando uno a uno los sueños.
Todo está listo ya,
para clamar por una nueva razón,
un motivo que se renueve día con día...
y que no se gaste como todas esas frases
que caminan por los viejos libros,
esos que ya no se leen
y que se regalan todo el tiempo.
No debemos permitir que sus historias
vuelvan a conmovernos.
Gretchen! Gretchen!
tu amor ya no significa nada aquí
y el tuyo era el más grande.
Julieta, Silby, Ligeia
sus muertes perdieron el sentido
con el nuevo siglo.
Su vida jamás debió ser contada.
Desdichadas, existieron sólo
para que el mundo
multiplicara sus anhelos.
Ahora todas están muertas,
sus hermosas labios ya no
nos murmuran sus secretos.
Buscamos olvidarlas...
su belleza dejó de seducirnos y
su abnegación nos embriagó...
hasta cansarnos.
Enterradas para siempre...
pobres, no pueden llorar.
Habrá que darle la espalda al dolor
y prepararnos para ese demonio que se acerca
con pasos cada vez más firmes,
su figura vacilante y su corazón enfermo
Si, escribir la nueva historia,
pero no con sangre ya,
ni letras de fuego...
Se puede escribir en la arena,
en en el aire o en el cielo,
que más da, ya todos estamos tan ciegos.
Me pregunto si es necesario
alquilar a un poeta para hacerlo.
No. A un hombre de ciencia prefiero.
El tiempo apremia,
pero hay muchos brazos,
muchas piernas y cabezas.
No hay más, cubiertos por la noche
haremos útil al arte, después...
todo está hecho. Por resultado tenemos
una vida burda y simples temperamentos.
Una nueva historia, sin sentmientos.
Por cierto...
El mío lo dejé en una copa de vino,
hace ya mucho mucho tiempo.
lunes, 29 de octubre de 2007
miércoles, 24 de octubre de 2007
Otro....
¿Qué puedo cambiar?
Una noche por diez días.
Diez días por una hora.
Una orquidea por una palabra o dos.
Un arete por el otro.
Una ilusión por un minuto de realidad.
El amor por compañía o cualquier cosa.
La salud por la felicidad.
El café amargo por el vino...amargo también.
¿Qué quiero cambiar?
Por supuesto, el color de la luna,
el sabor de la sal,
tú terquedad ante lo que no soy,
pero quieres que sea.
Lo alto de la montaña,
el olor de aquel perfume.
Las arrugas de la vejez
y el color de los sueños.
...Y habiendo tantas cosas por hacer,
elijo no mover nada de lugar,
todo es tan gracioso...
extravagantemente perfecto.
Contrastes y contrastes,
algún día el blanco se quedará sin el negro,
la luz sin la sombra, lo bueno sin lo malo.
Para quedarme yo sin yo
y el mundo sin su Dios y sus deseos.
El poeta sin sus letras,
la mujer sin sus lágrimas.
El silencio sin el terror y
los errores sin remordimientos.
Ese día gritaré por la libertad,
pediré a las esfinges me revelen sus secretos.
Mintras tanto, no me queda más remedio,
que seguir eligiendo.
Claro como si aquí se pudiera elegir
algo aparte del atuendo.
Lo olvidaba sí se puede...
pero no...
eso significa estar muerto.
¿Qué puedo cambiar?
No leyeron en el diario,
hoy es hace algunos años
yo aún no estoy escribiendo.
Una noche por diez días.
Diez días por una hora.
Una orquidea por una palabra o dos.
Un arete por el otro.
Una ilusión por un minuto de realidad.
El amor por compañía o cualquier cosa.
La salud por la felicidad.
El café amargo por el vino...amargo también.
¿Qué quiero cambiar?
Por supuesto, el color de la luna,
el sabor de la sal,
tú terquedad ante lo que no soy,
pero quieres que sea.
Lo alto de la montaña,
el olor de aquel perfume.
Las arrugas de la vejez
y el color de los sueños.
...Y habiendo tantas cosas por hacer,
elijo no mover nada de lugar,
todo es tan gracioso...
extravagantemente perfecto.
Contrastes y contrastes,
algún día el blanco se quedará sin el negro,
la luz sin la sombra, lo bueno sin lo malo.
Para quedarme yo sin yo
y el mundo sin su Dios y sus deseos.
El poeta sin sus letras,
la mujer sin sus lágrimas.
El silencio sin el terror y
los errores sin remordimientos.
Ese día gritaré por la libertad,
pediré a las esfinges me revelen sus secretos.
Mintras tanto, no me queda más remedio,
que seguir eligiendo.
Claro como si aquí se pudiera elegir
algo aparte del atuendo.
Lo olvidaba sí se puede...
pero no...
eso significa estar muerto.
¿Qué puedo cambiar?
No leyeron en el diario,
hoy es hace algunos años
yo aún no estoy escribiendo.
lunes, 22 de octubre de 2007
Simples muñecas
Acabo de recordar...
en una noche como ésta,
la muñequita salía a bailar,
para mí.
Con su vestidito blanco y negro,
siempre tan apropiado para la ocasión.
Y la ocasión, siempre era la misma.
Día tras día...algunos no...
Se oyen pasos al final del corredor que se acercan.
Pasos largos o pequeños, siempre se acercan.
Una mano, cualquier mano, muchas manos,
han movido ya la pequeña llavecita, que más da,
de cualquier forma la música siempre empieza.
Luego casi ciega ante la luz,
abre su casa, para mí.
Uno, dos, tres....gira y gira.
Uno dos, tres...vuele a girar...
Mis ojos la siguen y
mi corazón late a su ritmo.
Ahí está, con la misma sonrisa,
con el mismo maquillaje y la misma pose.
Siempre creí que era feliz así.
Nunca conoció el dolor de la caída.
Siempre quise ser igual a ella
tan bonita así, tan graciosa...
Pero esa noche algo era diferente.
La música empezó y ella no se movió.
Tuve que empujarla con mis manos,
pensé la había descompuesto,estaba desesperada.
Luego de algunos angustiosos segundos,
al fin, comenzó su rutina.
Uno, dos, tres...La música seguía.
Pero...ella giraba cada vez más rápido, tan rápido.
Yo sólo la miraba. No podía ayudarla.
Una vuelta más, un giro más.
Al final se detuvo.
Su cara, acabo de recordar,
tenía una lágrima.
Ahora sé porqué jamás volví a jugar
con esa hermosa cajita.
La muñequita lloró.
Quizá se dió cuenta que la vida era otra cosa.
Qué lástima...tan bonita,
tan graciosa que era...
Soy un poco más grande ya,
han pasado algunos años
y en mis noches de insomnio
logró acordarme de cosas
tan sencillas como éstas...
A veces pienso que soy yo,
quién da tantas vueltas.
sábado, 20 de octubre de 2007
Es sólo lo que es
¿Que pasará?
Ya no pertenece al mundo
de los hombres ni a nada.
Su voz ya no se escucha,
es el sonido de la brisa,
el graznido de un cuervo y
el silencio prematuro de su presa.
La belleza desapareció de su rostro,
que se refleja en el estanque.
Pobre hombre, pobre viejo.
Sus palabras desaparecieron
y ahogó el sentimiento en las olas
de una playa solitaria,
tan solitaria como él,
perdido entre los vivos.
Camina con las sombras,
una noche, muchas noches.
Se desgarra...cada segundo...
Pero ya no duele...
Pobre hombre, pobre viejo.
Decidió su destino
en un triste día de julio,
tan triste como él.
¿Qué pasará?
En silencio,
recorre las calles sucias de las ciudad
cómo un fantasma.
Antes, vestía un pulcro traje desaliñado,
corbata a cuadros, sonrisa ensayada y
camisa blanca de puños doblados.
Hoy,él es una ironía, una mala jugada,
es fruto del amor pegajoso,
donde se pegan sólo las ideas.
La tumba está abierta.
Desea vivir, vivir un poco,
como es debido.
Pobre hombre, pobre viejo,
por favor que alguien le diga,
esta hora ya no es suya.
Es libre.
No tiene que seguir caminando.
Se burló de la vida,
la muerte cobra venganza.
Siempre amigas del dolor consumado,
del dolor eterno, del vagabundo
sin nombre, del hombre sin sueños.
Mira cómo llora ese hombre,
preferiría estar muerto...
o enteramente vivo,
para ya no alimentarse
de la complejidad y reconciliarse
con el hastío de la misma flor en el ojal
y el mismo olor de su cabello.
Ya no pertenece al mundo
de los hombres ni a nada.
Su voz ya no se escucha,
es el sonido de la brisa,
el graznido de un cuervo y
el silencio prematuro de su presa.
La belleza desapareció de su rostro,
que se refleja en el estanque.
Pobre hombre, pobre viejo.
Sus palabras desaparecieron
y ahogó el sentimiento en las olas
de una playa solitaria,
tan solitaria como él,
perdido entre los vivos.
Camina con las sombras,
una noche, muchas noches.
Se desgarra...cada segundo...
Pero ya no duele...
Pobre hombre, pobre viejo.
Decidió su destino
en un triste día de julio,
tan triste como él.
¿Qué pasará?
En silencio,
recorre las calles sucias de las ciudad
cómo un fantasma.
Antes, vestía un pulcro traje desaliñado,
corbata a cuadros, sonrisa ensayada y
camisa blanca de puños doblados.
Hoy,él es una ironía, una mala jugada,
es fruto del amor pegajoso,
donde se pegan sólo las ideas.
La tumba está abierta.
Desea vivir, vivir un poco,
como es debido.
Pobre hombre, pobre viejo,
por favor que alguien le diga,
esta hora ya no es suya.
Es libre.
No tiene que seguir caminando.
Se burló de la vida,
la muerte cobra venganza.
Siempre amigas del dolor consumado,
del dolor eterno, del vagabundo
sin nombre, del hombre sin sueños.
Mira cómo llora ese hombre,
preferiría estar muerto...
o enteramente vivo,
para ya no alimentarse
de la complejidad y reconciliarse
con el hastío de la misma flor en el ojal
y el mismo olor de su cabello.
miércoles, 17 de octubre de 2007
Y,,,, y,,,,,i
Y este sentimiento que no se va...
se burla del tiempo,
de mí, de todos.
Es un juego cruel con reglas claras,
siempre tan atrayente,
lo juegas una vez y estás del otro lado.
Se desvanece a su anotojo
entre las luces destellantes pero efímeras
de la feliciday renace...
justo cuando ya eres fuerte
y crees que venciste al gigante.
Es la enredadera que se apoderó
de la torre del castillo,
el pasto que creció
sobre la tumba,
los sonidos de la noche.
Brutalmente sutil,
espectacularmente mediocre.
Quisiera alejarlo sólo por hoy.
Quisiera manipularlo para siempre.
Quisiera ganar sin pagar el precio.
Ya no queda más,
perdida en el laberinto,
para complacerlo, ofrezco al verdugo
mis buenas intenciones,
mi incapacidad y mi cabeza.
Y este sentimiento que no se va...
sigue robando sueños de los hombres
que permanecen despiertos,
estrujando su talento.
Es el vacío...
es el hambre,
la desilución
y el anhelo.
Sentimiento, no te vayas,
acompáñame, rasga mis entrañas,
hiere mi vanidad, corta mis manos de seda,
háblame al oído...
pero no de mí,
murmúrame mejor el concepto
de la belleza y del arte.
Enséñame a disfrutar
la voloptuosidad de una pena,
a llorar sin lágrimas
y vestirme de gris piedra.
Muéstrame lo que creaste...
para reírme contigo de las estrellas.
se burla del tiempo,
de mí, de todos.
Es un juego cruel con reglas claras,
siempre tan atrayente,
lo juegas una vez y estás del otro lado.
Se desvanece a su anotojo
entre las luces destellantes pero efímeras
de la feliciday renace...
justo cuando ya eres fuerte
y crees que venciste al gigante.
Es la enredadera que se apoderó
de la torre del castillo,
el pasto que creció
sobre la tumba,
los sonidos de la noche.
Brutalmente sutil,
espectacularmente mediocre.
Quisiera alejarlo sólo por hoy.
Quisiera manipularlo para siempre.
Quisiera ganar sin pagar el precio.
Ya no queda más,
perdida en el laberinto,
para complacerlo, ofrezco al verdugo
mis buenas intenciones,
mi incapacidad y mi cabeza.
Y este sentimiento que no se va...
sigue robando sueños de los hombres
que permanecen despiertos,
estrujando su talento.
Es el vacío...
es el hambre,
la desilución
y el anhelo.
Sentimiento, no te vayas,
acompáñame, rasga mis entrañas,
hiere mi vanidad, corta mis manos de seda,
háblame al oído...
pero no de mí,
murmúrame mejor el concepto
de la belleza y del arte.
Enséñame a disfrutar
la voloptuosidad de una pena,
a llorar sin lágrimas
y vestirme de gris piedra.
Muéstrame lo que creaste...
para reírme contigo de las estrellas.
jueves, 11 de octubre de 2007
Y para eso tantas vueltas
-¿Para qué escribir palabras
repletas de dolor, amargura, desprecio y
frases que lloran a cada letra?
-Para aceptar el destino...
el destino de la musa
que se cayó del cielo de su poeta
y ahora se quema con las cenizas.
-¿Qué hace la musa siendo inspirada?
-Se convierte es una estatua de oro.
-¿Qué hace la estatua de oro,
cuando, olvidada en aquel rincón
ya nadie quiere rezarle,
ni hacerle altares, ni sacrificar animales,
ni hombres... ni almas?
-Quizá sólo se invente un Dios,
para pedirle alas y ser sólo polvo.
-¿Qué hacen los hombres al nacer?
-Prepararse para morir.
-Y... ¿qué ven los muertos al abrir los ojos?
-Lo ven todo y los vuelven a cerrar.
-¿Para qué los poetas escriben poesía?
-Para no estar muertos
-Entonces, ¿cuándo se cierra el círculo?
-El círculo se abre.
Se abre cuando los poetas ya no escriben
palabras malditas y matan a sus musas,
cuando el oro se convierte en polvo
y los muertos se alimenten de las cenizas.
-¿Qué hace la esfinge sin sus secretos?
Los vuelve a contar.
domingo, 7 de octubre de 2007
Carta para la musa...la carta de un viejo amigo
Despiértame cuando la caída nos haya alcanzado
y la hora suprema nos haya besado,
cuando la guerra haya cesado,
cuando tu corazón sea de piedra
y el mío de blanda ternura y negro sangrado.
Cuando el tiempo se detenga,
entre la poesía y la esperanza
y agotados los cimientos
ya no soporten la carga,
desmorónate, ese es tu camino,
asesíname porque ese es mi final
y el destino siempre ha de ser obedecido.
Eran el futuro y no son nada.
Son el caos, el infierno
son el miedo y el misterio.
Es la luz y el quiero
que se agoniza en el tiempo.
Entre tanto no hay más, estamos muertos.
Anínimo... ja no es cierto, no es mío, es de él. Estoy segura que no me acusará de plagio, aparte igual me
tocaría 50% de regalías, entonces no importa
y la hora suprema nos haya besado,
cuando la guerra haya cesado,
cuando tu corazón sea de piedra
y el mío de blanda ternura y negro sangrado.
Cuando el tiempo se detenga,
entre la poesía y la esperanza
y agotados los cimientos
ya no soporten la carga,
desmorónate, ese es tu camino,
asesíname porque ese es mi final
y el destino siempre ha de ser obedecido.
Eran el futuro y no son nada.
Son el caos, el infierno
son el miedo y el misterio.
Es la luz y el quiero
que se agoniza en el tiempo.
Entre tanto no hay más, estamos muertos.
Anínimo... ja no es cierto, no es mío, es de él. Estoy segura que no me acusará de plagio, aparte igual me
tocaría 50% de regalías, entonces no importa
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